Por Miriam Poyatos Plaza

Me desperté, abatido. Un rayo de sol alumbraba el cuarto sumido en la oscuridad. Oscuridad que me perseguía, que me atormentaba. Las gotas de agua fría no lograban calmar mi desesperación. Me vestí. Negro carbón cubría mi cuerpo, negro carbón en mi pecho. Eché a andar. Ante mí, el horizonte. Ante ti, luz eterna. En mí, tus ojos. En ti, nada. Ya no había nada. Me aproximé al vacío, miré al cielo. Y en un intento de encontrarte, alcé el vuelo. Ya era tarde. El mundo aún vivía, yo ya no.


Este texto resultó ganador del primer lugar en la categoría Microcuento del Primer Certamen Literario (2023) de Educación General y el Laboratorio de Idiomas de la Universidad del Sagrado Corazón.


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