
Dra. Moraima Mundo Ríos, especialista de idiomas
“Chica, mira….” o tal vez un “Oye, mano»; estas son algunas de las frases que escucho a diario a través de las paredes de mi oficina.
La recepción contigua a mi despacho recibe estudiantes universitarios que buscan diferentes tipos de servicio. En este lugar trabajan personas que merecen el respeto de los individuos que hasta allí llegan. No obstante, son pocos los visitantes que emplean alguna expresión de cortesía o, al menos, usan el pronombre usted al dirigirse a los oficiales administrativos que les están brindando la ayuda.
Este tipo de situación me lleva a realizar una breve reflexión acerca del desconocimiento u olvido del uso apropiado de los registros lingüísticos. Existen ocasiones en las que podemos ser informales y otras en las que debemos ser formales. Cuando nos encontramos en un ambiente laboral, ya sea en una oficina a la que fuimos a solicitar asistencia o en el área de empleo, es necesario adaptar el lenguaje.
Sin duda, se necesita tener cautela a la hora de expresarse porque la manera en que nos comuniquemos siempre reflejará una imagen nuestra. Por lo tanto, hay que transmitir las ideas adecuadamente con el fin de mostrar una actitud competente. La habilidad de modificar el discurso, ciertamente, se puede contemplar como una buena práctica dentro de este espacio.

Preste atención a las siguientes recomendaciones que le serán de gran beneficio:
- Tome en cuenta el contexto. Considere el ámbito en el que se encuentra, quién es el receptor y cuál es la situación. Todos estos son factores de suma importancia a la hora de elegir las palabras que se van a enunciar.
- Adopte una expresión de cortesía. Si hay un factor que admiro de algunas sociedades es la utilización de las expresiones de cortesía. No obstante, he observado que últimamente se están usando menos con el pasar de los años. Cuando llegue a su empleo o a un sitio en el que haya funcionarios, salude. El saludo contribuye a una interacción positiva en el sector laboral, además de ser una manifestación clara de educación y formalidad.
- Evite el tuteo. Asegúrese de usar el pronombre usted al dirigirse a un trabajador que tenga un cargo por encima del suyo. La aplicación de la segunda persona singular, formal, se adopta en casos que exigen una muestra de respeto y deferencia hacia el empleado o colega con el que se habla.
- Preste atención a los títulos. El hecho de considerar la posición de un individuo dentro de su oficio manifiesta el profesionalismo de su parte. De existir una jerarquía en el puesto, refiérase al funcionario usando el nombre de la ocupación a la que pertenece. Igualmente, si las circunstancias lo permiten, puede utilizar las palabras señor o señora y el apellido.
- Use léxico apropiado. Omita los vocablos coloquiales o jerga. No se aconseja el uso de este tipo de vocabulario en el entorno de trabajo.
- Comuníquese de manera efectiva. Organice sus ideas antes de hablar y haga uso de las oraciones completas. Estos factores proporcionarán la transmisión de un mensaje claro. De este modo, evitará cualquier tipo de confusión.
Les exhorto a mostrar su imagen profesional y sus capacidades comunicativas en los escenarios que lo requieran. Amoldemos el lenguaje cuando sea necesario.
“Saludos, muy buenos días”. “Si es tan amable, ¿me podría informar sobre…”?
Referencias
Niño Rojas, Víctor M. Competencias en la comunicación: hacia las prácticas del discurso. 3era ed., Ecoe Ediciones, 2011.
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