
Prof. Richard Rivera-Cardona, especialista de Español
Es común confundir los términos «unidad» y «cohesión» al hablar sobre las características de un buen texto.
La unidad se refiere a la idea de que todas las partes del escrito están relacionadas entre sí y contribuyen de manera coherente a un propósito común, mientras que la cohesión se refiere a la manera en que se establecen conexiones y relaciones entre las diferentes partes del texto mediante el uso de conectores, transiciones y otros elementos lingüísticos.
A lo largo de mi trayectoria profesional, he aprendido que estas dos cualidades son esenciales para comunicar eficazmente ideas complejas y persuadir a los lectores.
Aquí comparto tres consejos que he aprendido en el camino:
1. Defina una idea central clara y mantenga el enfoque
Antes de empezar a redactar, es fundamental tener una idea central clara que guíe todo el proceso de escritura. Esta idea actúa como un faro, orientando cada párrafo y sección hacia un propósito común. Al mantenerse fiel a esta idea principal, se evitan desviaciones que puedan distraer al lector y diluir el mensaje.
He descubierto que al definir y revisar continuamente esta idea central durante la escritura, puedo mantenerme enfocado y garantizar que cada parte del texto contribuya a reforzarla. Esto no solo mejora la cohesión del escrito, sino que también ayuda a transmitir de manera más efectiva la esencia del mensaje que deseo comunicar.
2. Utilice conectores y transiciones estratégicas
Los conectores y las transiciones son como los puentes que conectan las diferentes partes de un texto, facilitando una transición suave entre ideas y argumentos. A lo largo de mi trayectoria, he aprendido a utilizar estos elementos de manera estratégica para mantener la cohesión y el flujo del texto.
Al emplear conectores como «además», «en consecuencia» o «por otro lado», se establece una relación clara entre las ideas, ayudando al lector a seguir el hilo del pensamiento. Además, la variedad en el uso de estas transiciones mantiene el interés y la atención del lector, y así se evita la monotonía.
3. Garantice la coherencia y claridad
La revisión y edición meticulosas son pasos críticos en el proceso de redacción para garantizar la coherencia y claridad del texto. A lo largo de mi carrera, he aprendido que incluso el mejor primer borrador puede beneficiarse de una revisión cuidadosa.
Durante esta fase, me aseguro de verificar la consistencia en el uso de términos, referencias y estilo. Elimino cualquier ambigüedad o redundancia que pueda obstaculizar la comprensión del lector. Además, busco oportunidades para mejorar la fluidez y estructura del texto, asegurándome de que cada parte contribuya de manera coherente al mensaje general.
Al aplicar estos principios, sus escritos serán más sólidos y fáciles de entender.
¡Eleve el nivel de sus textos!
Para ampliar su mirada sobre la escritura, puede consultar nuestro Manual de estilo y redacción.
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