
Dra. Moraima Mundo Ríos, especialista de idiomas
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Los signos de puntuación pueden alterar todo el significado dentro de la expresión escrita. Este tipo de símbolo determina, en el enunciado, el lugar específico de las pausas, el tono, el inicio y el fin. Además, algunas de estas marcas gráficas le dan una idea al lector de la entonación que debe usar al leer el texto. Entre todas las puntuaciones que comúnmente se observan, vale la pena destacar las interrogativas y exclamativas por causa de su curiosa función y utilización en la lengua española.
El castellano propone el uso de los signos de interrogación y exclamación en la apertura y cierre de una frase; sin embargo, llama la atención el hecho de ser el único idioma que realiza este tipo de planteamiento como parte de la norma ortográfica. Según informaciones de la Real Academia Española (RAE), la regla surgió durante la redacción de la segunda Ortografía española (1754). Los académicos de la RAE concordaron que sería de utilidad agregar la marca al inicio de la pregunta, en el caso de las interrogaciones. Las exclamaciones tendrían un empleo similar un siglo más tarde. La causa principal de esta propuesta se debía a la extensión de las oraciones a la hora de escribir. Y es que, si se piensa en el origen de la gran mayoría de los signos de puntuación, muchos nacieron de la necesidad de facilitar la interpretación del texto. En el español, casi por naturaleza, se tienden a desarrollar oraciones largas. En medio de los enunciados detallados se podría perder el sentido de la duda o la emoción que se quiera expresar. Este caso puede darse no solo en la forma escrita, sino que también al comunicarse el texto de manera oral.
Por otra parte, la función básica de ambos símbolos indica que la interrogación (¿?) se aplicará para transmitir preguntas mientras que la exclamación (¡!) se empleará en la representación de las emociones o con el fin de dar énfasis a una idea.
No obstante, otra peculiaridad poco conocida es que ambos signos pueden colocarse en la misma oración a manera de función doble: hay frases en las que se manifiestan dudas y sentimientos al mismo tiempo. Las reglas de ortografía permiten que el escritor comience estos tipos de oraciones con un signo, ya sea de exclamación o interrogación, y finalice con el signo contrario (¡?). La RAE recomienda la alternativa de usar ambos signos tanto en la apertura como en el cierre (¡¿!?). De esta manera, el uso simple de estos signos puede desvelar el significado dual sin tener que recurrir a la repetición de una misma frase con múltiple simbología. ¡¿Es fascinante!? ¿Verdad!
Las interrogaciones y las exclamaciones nacieron debido a necesidades lingüísticas parecidas. Si bien estos símbolos provienen de la antigüedad, evolucionaron hasta tomar forma una vez se acoplaron al español. Fue durante los siglos XVIII y XIX que los académicos de la RAE ofrecieron un uso práctico en el cual se consideraba la estructura las oraciones en la lengua con el fin de favorecer el proceso de comprensión del lector. Pese a su aparente simplicidad, en lo que a su uso básico se refiere, estos ejercen un papel fundamental en la ortografía. Asimismo, enriquecen la palabra escrita y, por consiguiente, la oral.
Referencias





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