Por Dr. Carlos J. Cabello López
Argumento del Fragmento:
El presente Carlomagno, afligido aún por la muerte de sus caballeros, se ha aislado de sus siervos y de la corte, deprimido y oculto bajo las sombras del recuerdo. Su mirada se posa en Durandarte, la espada de su sobrino Roldán (llamado aquí Rolando), y el brillo de la espada consuela su pesar con recuerdos de ensueño.
I
Carlomagno ya no duerme,
solo descansa en su llanto.
El luto pesa en sus hombros.
El cuerpo pesa en sus manos,
Su barba ya no florece, 5
sus joyas no brillan tanto,
y su corona preciosa
la tiene guardada a un lado.
No hay mozo que lo consuele
ni dama que con su llanto 10
alivie el amargo luto
del pobre emperador Carlos.
El sacro trono de Francia
ya lo tiene abandonado:
en silencios y lamentos 15
se refugia Carlomagno.
De Aix ya no sale el buen hombre,
ni solo ni acompañado.
Ciervos extrañan su caza.
Siervos extrañan su encanto. 20
Nadie sabe cómo hablarle,
tampoco cómo alcanzarlo,
ni siquiera el buen Naimón
sabe cómo aconsejarlo.
Sus labios no buscan vino, 25
ni manjares, ni bocados,
solo lo nutre el dolor
de sus ojos mal aguados.
Su cuerpo ya no se mueve,
ni sus piernas, ni sus brazos: 30
reposa en sus aposentos
muy lejos de sus vasallos.
Respira profundamente
desde su pecho cansado.
Sus ojos, en occidente, 35
fijamente congelados.
Su vista se desvanece
entre recuerdos pasados
de paz, de la dulce Francia,
de Oliveros, de Rolando. 40
Anécdota e inspiración:
Cuando cursaba mis estudios doctorales en la Universidad de Salamanca, tuve el privilegio de impartir un par de sesiones para uno de los cursos de mi director de tesis. El tema del curso era la épica medieval, y me tocó dar una clase sobre el Cantar de Roldán. A pesar de conocer la obra, no la había leído, así que comencé a leerla en preparación para la clase. Fue así como, leyéndola antes de dormir, tuve un sueño encantador: soñé con Carlomagno, acompañado de sus caballeros, jugando y justando a lanza y a caballo en un prado verde y frondoso. Cuando desperté de esa visión de ensueño, lo primero que pensé fue: “Esta pudo haber sido la última vez que Carlomagno disfrutó la compañía de sus amigos, antes de que todos murieran en Roncesvalles, como ocurre en el poema”. Esta es la raíz de mi verso, y aquí les comparto el inicio de mi romance, pues me temo que se me ha extendido a los 800 versos y aún me queda darle fin a la composición.





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