Por Yudirka Manzueta

Abuelo, yo vi irse el brillo de tus ojos,
en esa última pregunta sin palabras:
¿Y esa niña qué hace con un pollito?

El cáncer te robó la voz, no la presencia.
Te robó el movimiento, no la ternura.
Y tú, aun entre el dolor y la fractura
abriste los ojos grandes, llenos de sorpresa.

Yo aprendí de ti a decir todo sin hablar.
Tú me lo enseñaste al final, sin saberlo,
cuando una niña y un pollito supieron darte
lo que ninguna medicina pudo alcanzar.

Catorce minutos,
catorce minutos me alejé.
Y cuando volví, ya habías cerrado los ojos.

No para siempre, creo.
Solo hacia adentro,
Hacia donde ya no duele.

Te sigo buscando en cada pollito,
en cada pregunta sin respuesta,
en cada ojo que se abre con asombro
ante las cosas pequeñas de la vida.

Esas que tú siempre supiste ver.


¿Qué dijo el jurado?

Este poema obtiene el primer lugar por su capacidad de transformar una experiencia íntima de pérdida en una reflexión poética sobre la memoria y la permanencia del vínculo afectivo. A través de una voz lírica honesta y sutil, el texto reconstruye la relación entre la voz poética y su abuelo a partir de imágenes concretas —la mirada, la pregunta sin palabras y un pollito como detonante de asombro— que convierten lo cotidiano en experiencia poética. El lenguaje sencillo sostiene la emoción de forma natural y permite una conexión inmediata con el lector. El poema gira en torno a “catorce minutos”, que adquiere un valor simbólico al separar el antes y el después de la despedida. Por su delicadeza expresiva y solidez emocional, el jurado otorga el primer lugar al poema Catorce minutos de la autoría de Yudirka Manzueta.

Jurado: Dra. Ana-Loreanne Colón, Dra. Naida García Crespo, Profa. Yasmarie Hernández González y Prof. Emmanuelle Soto Ríos


Este texto resultó ganador del primer lugar en la categoría Poesía del Cuarto Certamen Literario (2026) del Centro de Idiomas y Educación General de la Universidad del Sagrado Corazón.


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