Por Liz López Torres
No maltrates ni oprimas a los
extranjeros, pues también tú y tu
pueblo fueron extranjeros en Egipto
(Éxodo 22: 21).
La Comisión Económica para América Latina (CEPAL, 2026) define la migración como el cambio de residencia que implica el traspaso de algún límite geográfico y administrativo debidamente definido”. Este es un acto natural que se ha dado tanto en los humanos como en el mundo animal. Desde tiempos remotos, desplazarse ha sido una estrategia de supervivencia: huir del hambre, de la violencia, de la persecución. Un ejemplo que nos ayuda a visualizar esta realidad es uno de los inmigrantes más conocidos y clamados de la historia: Jesús de Nazaret. Así es, mientras muchos cristianos (y el presidente que deciden apoyar) promueven y justifican las acciones de ICE, olvidan que su salvador fue precisamente aquello que hoy se persigue y criminaliza.
El ICE (siglas en inglés del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) es la principal agencia encargada de hacer cumplir las leyes de inmigración de Estados Unidos (Nagovitch, 2026). Su pasión por “cuidar” de su país es tan vehemente, que con lo que va del 2026 han asesinado a ocho personas, sin saber cuántas más serán luego de este escrito. Este patrón de violencia no ocurre en el vacío: es producto de decisiones institucionales que priorizan rapidez y expansión por encima de preparación y humanidad. Según el periodico El País (2026), para acelerar el proceso de reclutamiento impulsado por el Gobierno de Trump, ICE ha acortado el tiempo de entrenamiento para los agentes. Lo que antes duraba unas dieciséis semanas, ahora se realiza en ocho, ofreciendo cursos virtuales que se pueden completar antes o después de ese periodo, eliminando el requisito del aprendizaje del español y acortando la formación en el uso de armas de fuego. Esto deja claro que lo que importa es expulsar en nombre del orden y las leyes, aun si eso significa a través de la deshumanización.
Estas acciones han sido apoyadas por muchas personas a través de las redes sociales. Al entrar en los comentarios de los titulares sobre las muertes y los videos de las familias separadas, me he encontrado con personas que se hacen llamar seguidores de Jesús, defendiendo, justificando y hasta burlándose de la violencia ejercida por estos agentes. Y es aquí que me detengo y pienso dos factores importantes: ¿Qué el cristianismo no propone una mirada basada en el amor al prójimo y la humildad? ¿Y si Jesús viviera hoy, no sería también detenido por ICE? Y ya escucho el comentario llegar a mis oídos: “Jesús no viviría en América, era de Israel”. Claro, pero ¿y si viviera en América? Lo que muchos olvidan es cómo su vida estuvo marcada por grandes desplazamientos migratorios. Su existencia misma fue la de un inmigrante, alguien que conoció la vulnerabilidad, la injusticia y la necesidad de refugio.
Entonces, ¿qué el creyente de hoy no recuerda esto? Acaso piensa que Jesús no hablaría por las vidas quitadas de Luis Gustavo Núñez, Geraldo Lunas Campos, Luis Beltrán Yáñez, Renée Nicole Good, Parady La, Víctor Manuel Díaz, Heber Sánchez Domínguez y Alex Pretti (Sagnelli, 2026). Estas personas no fueron traficantes, asesinos o criminales, lo que supuestamente las autoridades habían dicho que eran el objetivo principal. Mas, según un reportaje de CNN, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que la administración considera a todos los inmigrantes indocumentados como criminales. No tan solo los generalizan a todos como criminales, sino que también se refieren a ellos como “alienígenas” y “animales”; seres con los que compartimos una misma biología, una misma historia, un mismo hogar. ¿En qué momento el amar a nuestro prójimo se convirtió en algo condicional? ¿Qué el anglosajón no sabe que muchas de “sus tierras” no son realmente suyas? ¿Que sin el trabajo de las personas que desprecia no podría disfrutar de sus riquezas?
No se trata de no proteger a los ciudadanos, cada país tiene ese derecho, es el disfrazar el odio, el racismo y el prejuicio de seguridad olvidando que, como seres sociales por naturaleza, nuestra historia siempre se ha basado en la comunidad. Ningún país se construyó solo, ninguna frontera nació sin manos ajenas ayudando a construirla, ninguna semilla se sembró sin el sudor del extranjero. Si para que el creyente privilegiado comprenda que su actitud es inmoral debido a utilizar la figura de su salvador como ejemplo, entonces que así sea. Un sistema que persigue, separa familias, detiene a niños y asesina no es compatible con el mensaje de Cristo. Un país que olvida la humanidad del otro termina perdiendo la suya.
Referencias
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026). Migración.
CEPAL. https://www.cepal.org/es/temas/migracion
Nagovitch, P. (2026, 29 de enero). ¿Qué es el ICE? ¿Y cuál es la diferencia con la Patrulla Fronteriza? Claves para entender la policía migratoria de Trump. El País US. Recuperado el 3 de febrero de 2026 de https://elpais.com/us/migracion/2026-01-29/que-es-el-ice-y-cual-es-la-diferencia-con-la-patrulla-fronteriza-claves-para-entender-la-policia-migratoria-de-trump.htm
Sagnelli, M. (2026, 28 de enero). Ocho personas han muerto en redadas de ICE en lo que va de 2026. Vanguardia. Recuperado el 3 de febrero de 2026.
https://vanguardia.com.mx/noticias/internacional/ocho-personas-han-muerto-en-redadas-de-ice-en-lo-que-va-de-2026-CB19096352
¿Qué dijo el jurado?
Este ensayo se destaca por abordar un tema de gran pertinencia en la actualidad: la migración y sus implicaciones éticas y sociales. A través de un lenguaje claro y accesible, el texto construye una postura crítica que invita a la reflexión. Sobresale la figura de Jesús como migrante, recurso que, junto a ejemplos concretos y referencias actuales, fortalece la argumentación y conecta el planteamiento con la realidad contemporánea. Asimismo, el texto presenta una mirada que vincula política, religión y derechos humanos, generando una incomodidad en el lector.
Por su capacidad de provocar reflexión, el jurado otorga el tercer lugar al ensayo Amar al prójimo, ¿hasta dónde?, de la autoría de Liz López Torres.
Jurado: Dra. Ana-Loreanne Colón, Dra. Naida García Crespo, Profa. Yasmarie Hernández González y Prof. Emmanuelle Soto Ríos
Este texto resultó ganador del tercer lugar en la categoría Ensayo del Cuarto Certamen Literario (2026) del Centro de Idiomas y Educación General de la Universidad del Sagrado Corazón.




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